viernes, 10 de septiembre de 2010

De novia con un impresentable

Hola, Ana. Hace poco que te he descubierto y aún no he leído ninguno de tus libros, pero me gustan mucho los consejos que das en tu blog, por lo que te agradecería mucho que atendieras mi consulta:

Hace 2 años que salgo con un chico que me gusto mucho en mi adolescencia. Como entonces, es amable y bondadoso con todo el mundo, quiero decir que, aparentemente, es realmente encantador. A mí me trata con mucho cariño y dulzura y sin embargo, algunas cosas de su comportamiento están a punto de hacerme romper la relación. Te cuento:
Tiene una dependencia muy fuerte con su madre, la cual, solo quiere que él se quede siempre en casa con ella. Por eso, los pocos ratos que nos vemos ella le llama al móvil para preguntarle un sinfín de veces cuando va a volver a casa, y si se muestra molesta y le dice “ven”, él corre ipso facto a su lado. Incluso una vez abandonó la cama en mitad del acto más íntimo para acudir al reclamo de su mamá. Él se queja a menudo de estar agobiado y amenaza muchas veces con que va a irse a vivir a su piso -sus padres le compraron uno hace 15 años-, sin embargo, no se va nunca; es más, cuando se lamenta de estar harto y le recuerdo sus intenciones de independizarse, él se altera de repente y me acusa de querer separarle de su madre.
Por otra parte, lleva más de una década sin trabajo y no tiene intención alguna de buscar empleo –con mencionarle el tema ya se molesta-. Dice que no le compensa madrugar para lo que se cobra -entre otras cosas porque no le hace falta, ya que su madre, que tiene una pensión bajísima, le da todo los meses una paga. De este modo puede pasar todo el día haciéndo lo que le gusta: ver películas, escribir y dibujar cómics. Esto pudiera estar bien para un quinceañero, pero para alguien de 40 años, no lo veo normal. Lo comprendería si viera que encamina sus pasos hacia algún sitio, pero un día sueña con ser escritor, otro con ser guionista de cine, otro un dibujante famoso, resultando todo castillos en el aire pues ni tiene constancia, ni calidad, ni se prepara para ello. Eso sí, siempre dice estar ocupado.
Por otro lado, es tacaño como no he visto a nadie en mi vida, y nunca tiene un detalle, ni para mí ni para él -lleva la misma ropa de hace una década-. Vamos, que por no dar, no da ni la hora y como dice no poder gastarse un duro porque no está trabajando -la paga que le da su madre la ahorra casi en su totalidad por si dentro de unos años tiene que pagar una cotización al estado para poder cobrar el día de mañana la jubilación en caso de no haber trabajado-, y yo tampoco puedo gastarme mucho porque se me va todo el sueldo en la hipoteca, así pues, en estos dos años de relación, no hemos hecho nada salvo ver la televisión y dormir juntos. Sobre todo lo segundo, porque él siempre dice estar tan ocupado que tenemos que vernos de noche, y parece que quedemos solo para domir. Además de que a esas horas a mí no me apetece otra cosa.
Lo cierto es que nuestra relación a estas alturas parece más bien una amistad pues, aunque constantemente me repite con entusiasmo -incluso a veces emocionado- lo muchísimo que me ama –tanta reiteración tampoco la veo normal, es como si quisiera “convencerme/se”-, no tenemos sexo desde hace meses. A mí no me apetece porque casi siempre estoy decepcionada con algo que ha dicho o hecho y él, según dice, se muere de ganas pero tiene miedo a contagiarme alguna cosa más. Y es que, por si fuera poco, en los primeros meses de la relación descubrí que me era infiel porque me contagió una enfermedad venérea. Esto le ha hecho variar totalmente su conducta promiscua, sobre todo porque teme contagiar a otra persona -aunque ya le han repetido un sinfín de médicos que actualmente no tiene nada- y porque se siente muy culpable desde entonces. Asegura que este hecho le traumatizó –incluso tuvo depresión- y fue una dura lección que le desenganchó totalmente de ese “habito”. Eso sí, sigue quedando con la misma frecuencia que antes con sus amigos, pero por la tarde. Él me asegura que no han vuelto a ir de "caza" a sitios de dudosa reputación, pese a que su amigos siempre le están tentando. Deseo confiar en él, pero aún así, cada vez que salen por ahí, no me fio un pelo. Además, no quiere presentarme a sus amigos, y todas las salidas que hacen son de "tíos solos", nunca vamos las parejas. Esto me duele doblemente, porque sus otros amigos si salen después con sus esposas e hijos de cena, viajes, etc, pero él, en cambio, nunca quiere ir conmigo a ningún sitio con la excusa de la falta de dinero y, sin embargo, si tiene para ir con sus amigos de restaurante y copas, aunque sea una vez al mes.
Otra cosa que veo un poco rara es que le atraen mucho las jovencitas, pero cuando digo jovencitas digo quinceañeras. Ya ha salido con unas cuantas, pues físicamente aparenta 10 años menos -él cree que 20-. Las pocas veces que salimos a la calle, se le van los ojos detrás de cualquier trasero que pertenezca a una adolescente. No me importa que admire la belleza, yo también lo hago, pero su forma de mirar es como de salido, y esto también me hace algo de mella, porque a mí, por más que me arregle, estrene vestido o peinado, ni me mira. He de decir que yo tengo los mismos años que él, aunque tampoco los aparento y aún tengo buena figura y me piropean mucho por la calle. Sin embargo, él parece no fijarse. Y las veces que lo ha hecho, es tan metepatas, que lo que siempre empieza siendo un piropo termina resultando una impertinencia, tal como: "Que guapa estás esta noche, será porque con esta luz no se te notan las arruguitas" (que arruguitas?? :S), "Me encanta mirarte cuando duermes, se te ve una carita... no pareces tan mayor" (ein???). "Para la edad que tienes estás bastante bien, pero con 10 kilos menos estarías perfecta" (pero si estoy en mi peso!). Incluso alguna vez ha llegado a decirme que las chicas de 30 años no le gustan porque son “viejas”, añadiendo que en mí hizo una excepción porque fui su amor platónico de toda la vida –esto no me lo creo ni borracha porque cuando nos reencontramos hace 2 años no recordaba ni mi nombre-.
Decir que tampoco nos besamos y menos con lengua. Esto me extraño mucho desde el principio, hasta que él me confesó que no le gustaba dar besos en la boca, solo picos, porque lo de mezclar la saliva no le iba por lo de las bacterias y todo eso –es bastante escrupuloso e hipocondriaco, aunque cuando se iba con sus amigos y se emborrachaba no hacía miramientos a nada y ni siquiera usaba protección. El caso es que en seguida yo también lo preferí así porque me di cuenta de que padecía una fuerte halitosis. Cuando lo hablamos él me pidió encarecidamente que le avisara en cuanto notara ese problema. Así lo hago y las veces que lo noto –que es siempre y va a peor- se lo hago saber. Sin embargo, veo que da igual porque sigue sin poner remedio, y aunque claramente se debe a una falta de higiene, ni va al dentista ni se cepilla casi los dientes. En resumen, que él por falta de ganas, y yo por evitar el hedor, nunca nos besamos, lo que me enfría bastante pues para mí es una parte esencial en la relación de pareja.
Por otra parte, no afronta ninguna responsabilidad, y a nada que le exijo algo o me quejo de alguna de sus mentiras infantiles, él responde con que le estoy agobiando y que le hablo mal, pese a que siempre intento hacerle comprender las cosas con mucho tacto y buen tono. Sin embargo, él sí ha perdido los estribos y se ha mostrado violento cuando se ha visto “descubierto”o se ha sentido ridículo cada vez que ha metido la pata; lo que ocurre bastante a menudo pues aunque presume de culto, es bastante analfabeto. Después viene muy arrepentido con llantos y disculpas, prometiendo que no volverá a ocurrir. Lo fuerte es que, las veces que se ha mostrado alterado, yo no me estaba burlando de él, ni hablandole mal ni nada, sino que es como si él mismo se sintiera ridículo al ver su torpeza –es bastante desastre por una gran falta de memoria y despiste y la falta de coordinación-. También, aunque parezca engreído a veces, parece guardar algún complejo en cuanto a su físico, pues de pequeño se rieron de él por su gordura, y aunque luego fue el patito feo que se convierte en cisne, creo que le ha quedado algo de complejo de inferioridad, sobre todo porque hay partes de su cuerpo que parece no haberse desarrollado por completo y se preocupa excesivamente de su físico, aunque no se lo cuida nada. En resumen, que cuando no está preguntándome -es un cansino- qué pienso sobre él, o qué hace una chica como yo a su lado, está acusándome airado de lo que “supone” que pienso sobre sus defectos o de que sigo a su lado por algún "interés" oculto. En esos momentos de reacción encolerizada sin venir a cuento es cuando pienso que tiene alguna perturbación mental y yo también me pregunto qué hago aún su lado.
Supongo que sigo aguantando porque una ingenua parte de mí, cada vez más pequeña, todavía cree que el día que este chico se independice se convertirá en el gran hombre que intuyo esconde en su interior. Porque pese a todo lo negativo que he contado de él, en otros muchos momentos es un cielo de persona, y realmente creo que tiene un fondo sensible, noble y bueno, sólo que su cobardía –reforzada por la sobreprotección parental- le hace no querer o no ser capaz de enfrentarse a nada.
Un saludo y muchas gracias de antemano por tu consejo,
Anais


Queridísima Anais :
Yo te sugiero de corazón que hagas el siguiente ejercicio : relee la carta que me has escrito, pensando que no es tuya, sino de una hermana, una amiga del alma , o una hija tuya ya grande te cuenta todo esto y te pide consejo a ti al respecto. Y dime luego, con una mano en el corazón , qué le dirías a esa chica. Yo veo que tu carta podría titularse: " ¿ Cuán enferma estoy para estar con un tipo así?", " Cuarenta y siete motivos para dejarlo" , o " ¿ Qué he hecho yo para merecer esto?" . El tío se ve de lejos como alguien abusador, narcisista , inmaduro, y totalmente despreocupado de ti y de vuestra relación . Me da muchísima pena que hayas perdido dos años enteros de tu hermosa vida con este energúmenos ...solamente para estar acompañada . Te digo una cosa mi pequeña : aléjate de él con botas de siete leguas. Tu crees que hay algo bueno en él que aún no acaba de aflorar . Eso es mentira : no aflorará jamás. Hay lo que ves, ni un átomo más.Otra cosa : si sigues con él, no sólo te arruinarás la vida tu esperando un imposible. Se la arruinarás a tus hijos . Y no te cuento más para no entristecerte y alarmarte. Ninguna mujer debe seguir con un hombre que le ocasione ni media duda . Es una especie de suicidio seguir con estos tíos. Déjalo con su mami, y sálvate tú tu propia vida, que vale mucho más que estar sosteniendo este aguante imposible ante un ser detestable y sin perspectivas .No exagero Anais ; no veo nada rescatable en este hombre infiel, sucio, narcisista, egoísta, dependiente, sin proyecto, infantil,incapaz, impotente , infiel, necio.... Sólo veo pena a futuro para ti.
besos
Ana

1 comentario:

  1. De verdad,Anaìs porquè piensas que DEBES seguir con un tipo asì, valòrate, creo que tù misma debes saber las cualidades que tienes y un ser mantenido por su madre hasta los 40 ....què te va a ofrecer a tì?? o a tus hijos.....ni te plentees tenerlos con un vago como ese. Busca una vida diferente.Tu vales, existen muuuchos chicos por allì esperando por una mujer como tù. DÈJALO YA!

    ResponderEliminar